agosto 20, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 312)

Cuaderno XIII (páginas 1875 a 1880)

(Hoy analizaremos, a modo de integración de todo el trabajo de investigación, el lenguaje en uso. Además, presentaremos la primera parte de las conclusiones a las que arribamos)


(DES)CORTESÍA LINGÜÍSTICA COMO ESTRATEGIA EVOLUTIVA

A modo de integración analizaremos el lenguaje en uso, lugar de confluencia de los tres elementos subjetivos del lenguaje: lo biológico (por el comportamiento), lo psíquico (por el conocimiento) y lo social (por la tradición).

El análisis lo haremos desde la (des)cortesía, como típica expresión pragmática, para mostrar, por un lado, la importante relación existente entre lenguaje y conducta, y por otro, que ambos son un logro evolutivo que se revela en cualquiera de sus manifestaciones prácticas.

Definiremos cortesía como: “capacidad de adaptación al contexto lograda mediante estrategias adquiridas transformadas en hábitos que se expresan lingüísticamente para obtener un efecto determinado”. La cortesía social como estrategia debe distinguirse del tacto social el cual tiene otro objetivo, otro marco de referencia y otra función.

La cortesía social sería una expresión proyectada del tacto social con fines participativos. Luego, los aspectos psicológicos del tacto social, nos permiten comprender el origen de las expresiones lingüísticas de la cortesía.

El tacto social se originaría en la comunicación afectiva (*) de la experiencia, que condicionada socio-culturalmente, se evidenciaría a nivel instintivo, emocional y emotivo. El hombre sería el integrador de todos estos niveles biológicos (representados en su estructura cerebral) y de los lenguajes naturales que de ellos derivan, transformando así lo psico-bio-socio-cultural en el marco de la comunicación y aplicación de estas estrategias, que en este sentido, son universales y adaptativo-evolutivas.

(*) Para una mejor interpretación de lo anterior, es conveniente precisar algunos términos. Por ejemplo, comunicación afectiva. Esta denominación obedece a que deriva de lo sensible, es decir, del modo en que se hacen evidentes los hechos que nos afectan, esto es, que nos producen sensaciones o aquel impacto que se evidencia en lo biológico, en lo psíquico o en lo social y que tienen como puerta de entrada los sentidos. Por tanto, cuando decimos comunicación instintiva, nos estamos refiriendo a una exteriorización de lo que afecta la vida, por lo que está presente en cualquier ser vivo; cuando decimos comunicación emocional, queremos poner en evidencia lo que afecta nuestra relación con el entorno, y representa la expresión neurovegetativa de una emoción, algo que compartimos con los animales; mientras que cuando decimos comunicación emotiva, nos referimos a la posibilidad de provocar una emoción en el otro, que es lo que hacemos, por ejemplo, con el discurso y que obviamente, es patrimonio exclusivo del hombre. Cada una de estas comunicaciones se soporta en un lenguaje natural particular, el cual es administrado por una parte especial del cerebro: cerebro neuronal, cerebro visceral y cerebro cortical, como se muestra en la figura.


CONCLUSIONES I

Vemos en el texto las primeras conclusiones a las que arribamos, luego de tres años de arduo trabajo.

[continuará ... ]

¡Nos encontramos mañana!